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Durante los pasados  20 años he trabajado en un centro de análisis clínicos donde llega un gran numero de personas  a hacerse chequeos ordenados por el medico con el motivo de descartar sospechas indicadas por signos de alguna mala condición a lo que los civiles llamamos enfermedades. Estas sospechas muchas veces terminan siendo lo que el medico quería evitar y muchas otras veces los pacientes están sanos y salvos.

Lo que si es un hecho es que las personas no tomamos análisis ni chequeos por nuestra libre voluntad debido a un gran temor que existe de padecer alguna condición que siempre, en nuestra mente, pensamos que puede ser mortal. Sin embargo, el chequeo regular es una excelente opción para estar en la mejor versión de notros mismos y de hacer honor a esta renta corporal  con la que cargamos durante nuestra vida.

La negligencia que causamos al evitar las revisiones cotidianas puede ser una que nos cueste la vida siendo precisamente lo que queremos evitar saber al no ir a hacernos chequeos regulares, o bien esta negligencia también puede resultar como la gota de la tortura china donde cada una no es ninguna pero en conjunto rompen el cráneo y penetran al cerebro.

De esta misma manera operan las pequeñas condiciones de las cuales padecemos de vez en vez donde una no es ninguna hasta que se multiplican por no detenerlas o mutan a condiciones mas serias que bien pudieron haberse evitado de tratarse con tiempo y en forma.

El principio del chequeo regular no es el único que debemos de entender para tener una vida mas sana y plena sino que también hemos de entender muy bien sobre que es lo que es aquello que llamamos poco profesionalmente como enfermedad, siendo esto lo que eventual mente nos transporta de la cama a la tumba.

Una “enfermedad “ no es nada mas que un desbalance en nuestras propiedades físicas a nivel molecular donde elementos adversos predominan sobre elementos positivos. Este es el principio de todos los desbalances que causan el malestar del ser humano en todas sus facetas y en todos sus planos.

Tomemos varios ejemplos que van de mayor a menor daño que al final, como todo círculo, convergen en el punto exacto, siendo este el día que partimos de este mundo, un destino del cual ningún ser humano se ha de salvar. Comencemos con el cáncer.

El cáncer es un desbalance celular donde existe una reproducción masiva de células malas que devoran todo lo que esta a su alcance como moléculas, células, tejido, órgano eventualmente causando la falla de los órganos vitales por su descomposición interna que eventualmente causa una cierta apariencia externa que todos conocemos. Si es que este desbalance celular pudiese ser revertido mediante una reproducción compulsiva de células buenas, entonces el cáncer  moriría por un desbalance en su contra. Así funciona con todas las condiciones tanto adversas como favorables.

El no dormir lo suficiente puede aumentar el riesgo de lesiones accidentales y es la invitación de muchas enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades del corazón y depresión.

Sigue un horario regular de sueño, desarrolla una rutina relajante para dormir y crea un ambiente en tu dormitorio cómodo, oscuro, tranquilo y fresco.

Conseguir una buena noche de descanso puede ser difícil.

De hecho, será necesario que realices algunos cambios en tu estilo de vida. Es importante desarrollar hábitos que promueven la buena salud y eliminar aquellos que te mantienen despierto por la noche.

Veamos ahora cómo establecer una rutina de sueño.

Un horario de sueño consistente es una parte crítica del desarrollo de una buena higiene del sueño.

De acuerdo con la Clínica Mayo, cambiando frecuentemente las veces que te acuestas y despiertas confunde el reloj biológico de tu cuerpo.

Siguiendo un horario regular, incluso los fines de semana y días festivos, puede ayudarte a obtener el descanso que necesitas.

Tan solo observa a los niños cuando salen de vacaciones con respecto a los meses de clase, cuando no tienen un horario fijo para dormir o se les da cierta holgura, les cuesta mucho regresar a los hábitos anteriores cuando regresan a clases.

Es así que los niños tienen problemas al principio porque tienen sueño. Si por el contrario, todo el tiempo respetamos los horarios (de acostarse y levantarse) no existirá ningún problema con su descanso.

Para cumplir con un horario, hay que preparar tanto tu mente como tu cuerpo para el sueño mediante el desarrollo de una rutina relajante para acostarse.

La idea es comenzar alrededor del mismo tiempo cada noche. Por ejemplo, tomar un baño caliente, escuchar música relajante, leer un libro, o hacer otras actividades que te ayudan a relajarte.

Esto le indicará a tu cuerpo que la hora de acostarse está llegando y te ayudará a conciliar el sueño más rápido y fácilmente.

Durante este proceso, trata de separar tu dormitorio de otras facetas de tu vida que pueden causar estrés, tensión o estimulación.

Según la Fundación Nacional del Sueño, la presencia de dispositivos electrónicos como ordenadores portátiles y teléfonos celulares pueden hacer que sea más difícil quedarse dormido.

La luz azul de las brillantes pantallas electrónicas suprime la producción de melatonina, una hormona importante para el sueño.

Si tiendes a asociar tu cama con actividades distintas del sueño, eso también puede hacer que sea más difícil calmar tu mente y conseguir el descanso.

Por lo que te invito a que evites ver televisión, usar tu computadora o revisar tu teléfono en la cama.

También debes evitar trabajar, comer, o incluso tener una acalorada discusión con tu pareja en tu entorno de dormir.

Fortalecer la asociación entre tu cama y el sueño puede ayudarte a aclarar tu mente a la hora de acostarse, de hecho, el tamaño de la misma puede influir.

Si tienes un colchón individual y sientes que no te es suficiente, considera entonces en comprar uno más grande y acorde a tu biotipo. Verás que un simple cambio como este, puede ser de mucha ayuda.

Todos quieren que su primer hijo sea perfecto, tenga los genes ganadores del papá si es un varón y si es una niña que sea igual de hermosa que la mamá. Desean que venga sano, fuerte, grande, hermoso; pero no todas las familias corren con la misma suerte. Lo siento, sé que no es mi culpa, pero aún así no puedo dejar de sentir dolor por haberlos defraudado desde el primer segundo que llegué a este mundo.

Queridos padres, esta carta se las escribo desde la incomodidad del sótano, donde ustedes me han instalado un cuarto (o algo parecido, pues sólo tengo una cama, un baño y un televisor) para no dejarlos en ridículo ante la gente, que cuando me ve se asusta o se ríe de mí.

Mamá, sé que te hiciste tres ultrasonidos para disipar cualquier duda de que venía con malformaciones, pero para tu mala suerte y la mía, todos confirmaron mi condición. Estaba sano, pero había protuberancias en mi rostro, producto de algún gen ‘maldito’.

Cuando llegué a este mundo papá, decidiste hacer un viaje de trabajo, mientras mamá lloró al verme por primera vez, pero no de alegría, sino de tristeza por la forma de su primogénito, quien tenía bolas en la cara que cubrían su ojo derecho, otra sobresalía del pómulo izquierdo y una más de la cabeza. Además la boca estaba torcida. Lamento haberte asustado y defraudado.

La primera vez que me viste papá dijiste que ‘eso’ no podía ser tu hijo, que era imposible, que siempre quisiste un varoncito pero que no te referías a nacer pese a las complicaciones de mi condición. Estaba sano, sólo que no tan bonito como los bebés de tus amigos o compañeros de trabajo. No podías presumirme.

Sé que con mis ‘encantos’ provoqué temor, asco o burlas entre sus amistades y los hijos de éstas, por lo que decidieron ocultarme hasta que tuviera la capacidad de quedarme en mi propio cuarto, y fue ahí cuando me enviaron al sótano, donde pasaría mi adolescencia y mi juventud. Me sacaron a la escuela porque ya no querían que asustara a los niños, quienes me golpeaban porque me consideraban un monstruo. Ustedes creyeron que aún así era culpa mía, yo los incitaba a que me pegaran. Lo siento por eso también.

Nunca les pedí nada de cumpleaños, Navidad o cualquier otra celebración, hasta hace un año, que pedí tener una computadora con acceso a internet, a cambio les prometí que jamás intentaría salir. Ustedes accedieron y yo fui feliz entre la oscuridad y la información que me daba la máquina y que ustedes me habían negado al no volverme a inscribir a una.

Ahí pude conocer más sobre mi enfermedad, el por qué pude haber nacido así y si había otros casos. Descubrí que hay miles, quizá millones, de personas con mi enfermedad y que tienen una vida normal, pero no yo. También encontré que la gran mayoría de los casos se da porque la madre no tuvo los cuidados necesarios o estuvo en contacto con sustancias que afectan a un feto en desarrollo. Yo no te culpo, madre, sé que también fue mi culpa el no resistir a las sustancias y ser deforme.

En la actualidad, el realizarse ciertas pruebas médicas es de lo más recomendable y normal.

En general, existen pruebas ya determinadas como periódicas para la mujer, que ayudan a analizar y prevenir cualquier problema que estuviese alterando su salud.

En el caso de los hombres, también se tienen pruebas médicas, por así decirlo… para detectar los padecimientos propios del género.

Uno de ellos es el conocido como la prueba del antígeno prostático específico o APS, por sus siglas.

Veamos entonces primero qué es un antígeno prostático específico.

El antígeno prostático específico o (APS), es una proteína producida por las células de la glándula prostática.

Esta prueba mide el nivel de APS en la sangre de un hombre. Para esta prueba, la muestra de sangre se envía a un laboratorio para su análisis. Los resultados se informan generalmente en nanogramos de APS por mililitro (ng / ml) de sangre.

Esta es una prueba aprobada originalmente por la FDA en 1986 para controlar la progresión del cáncer de próstata en hombres que ya habían sido diagnosticados con la enfermedad.

En 1994, la FDA aprobó el uso de la prueba de APS junto con un examen rectal digital (ERD) para hacerle las pruebas a hombres asintomáticos de cáncer de próstata.

Los hombres que informan síntomas de próstata a menudo se someten a pruebas de APS (junto con un ERD) para ayudar a los médicos a determinar la naturaleza del problema.

Además del cáncer de próstata, una serie de condiciones benignas (no cancerosas) pueden causar un aumento del nivel de APS.

Las condiciones benignas más frecuentes de la próstata que causan elevación del nivel de APS son la prostatitis (inflamación de la próstata) y la hiperplasia prostática benigna (HPB) (agrandamiento de la próstata).

No hay evidencia de que la prostatitis o la HPB lleven al cáncer de próstata, pero es posible que el paciente tenga cualquiera o ambas de estas enfermedades y también desarrolle cáncer de próstata.

Por lo anterior cabe la pregunta de saber si se recomienda la prueba de APS para la detección del cáncer de próstata.

Algunas organizaciones recomendaron que los hombres que están en mayor riesgo de cáncer de próstata, incluyendo hombres y hombres afroamericanos comenzaran a ser examinados a los 40 o 45 años.

Sin embargo, como se ha aprendido más acerca del cáncer de próstata Tanto los beneficios como los daños del cribado del cáncer de próstata, varias organizaciones han comenzado a advertir contra el rastreo sistemático de la población.

Aunque algunas organizaciones continúan recomendando el cribado del APS, hay un acuerdo generalizado de que cualquier hombre que esté considerando hacerse la prueba debe primero ser informado en detalle sobre los posibles daños y beneficios.

Actualmente, muchos son los laboratorios que realizan este tipo de pruebas tal como los Laboratorios Azteca.

Por lo que si tu médico te ha indicado realizarte la prueba, no dudes en solicitar nuestros servicios para un mejor seguimiento.

Pasé la mañana en internet, en busca de información acerca de la Stadium Chair Company. Como el nombre lo indica, se trata de una compañía que fabrica y vende asientos para estadios y como pienso enviar mi curriculum para solicitar una vacante laboral, decidí adquirir un poco más de contexto, para cuando llegue el momento de la entrevista.

Como hago habitualmente cuando me conecto, en virtud de algo que bien podría calificarse como déficit de atención, abrí varias páginas de mi navegador; una para revisar mi correo electrónico; otra para buscar información de la compañía y una más para leer las noticias.

Fue así como di con un artículo que me inspiró una seductora idea; tal vez debería olvidarme del trabajo en la empresa de muebles para estadios, o en cualquier otra compañía, y emprender un negocio propio. La ocurrencia brillante, que me traerá fama y fortuna, no tardará en llegar pues, según lo expuesto en la nota a la que me refiero, soy un genio.

Me explico. El artículo trataba de las señales que permiten identificar a una persona con inteligencia sobresaliente, sin necesidad de pruebas para medir aspectos como el coeficiente intelectual. Se mencionaban cinco indicadores y conforme avanzaba en la lectura, me daba cuenta de que los tengo todos.

Se los explico:

La primogenitura

Según el artículo, un estudio que se llevó  cabo en la Universidad de Leipzig, Alemania, y en el que se analizó a niños de distintas edades y nacionalidades, comprobó que los primogénitos mostraban un mayor desarrollo de las facultades intelectuales, así como mejores capacidades para resolver problemas.

Pues bien, yo no sólo soy el primer hijo, sino el único, que debe ser algo así como primogénito a la enésima potencia, ¿no?

La formación musical

Mucho se ha discutido y cuestionado la hipótesis de que la música, en especial la clásica, vuelva más inteligentes a los niños que la escuchan. Pero lo que sí está comprobado es que las personas que se inician en este bello arte desarrollan áreas del cerebro que en los analfabetos musicales no dan señales de vida. También adquieren habilidades cognitivas que les dan una aproximación distinta para considerar los acontecimientos y solucionar los problemas.

Yo no falté a una sola clase de música en la primaria y logré una interpretación más que aceptable del “Himno a la alegría” en la flauta.

Las preocupaciones

Todos las tenemos, en efecto, pero si éstas ocupan cada minuto de nuestras vidas, tal vez no sea por un padecimiento que deba tratarse con ansiolíticos, sino debido a una capacidad de empatía digna de seres superiores.

¿Qué les puedo decir al respecto? Si por algo me apodan “El Angustias”.

El alcoholismo… digo, el gusto por la bebida

Pues sí, a más de los conocidos casos de artistas y científicos que también destacaban en su capacidad para ingerir alcohol (recuérdese a Sócrates y su fama de no parecer borracho, por más que bebiera), un estudio que comenzó en 1958 siguió la trayectoria de un grupo de niños que a los 11 años tenían un coeficiente intelectual superior al promedio. Con el paso del tiempo, se comprobó que esos brillantes jóvenes crecieron para convertirse en animados catadores de bebidas.

Me limitaré a palomear el requisito.

Los gatos

En otras de mis travesías por el ciberespacio he leído artículos acerca de las cualidades que distinguen a las personas amantes de los perros de aquéllas que prefieren a los gatos. El caso es que según la nota que hoy leí, lo anterior también podría indicar la superioridad intelectual de quienes se decantan por los felinos. Mientras que los amigos de los perros suelen ser personas que prefieren las actividades al aire libre y gustan de socializar, la gente de gatos es introvertida y gusta de actividades que enaltecen el espíritu, como pasar la tarde leyendo, con todo y gato en el regazo.

En este punto, he de confesar que yo tengo un perro… No obstante, es más limpio que un gato, tan antisocial como yo y probablemente ame los libros, pues ya me ha deshojado varios.

Aclaro, estimados lectores, que si bien la nota me divirtió, todavía no estoy tan loco como para renunciar a una posibilidad de trabajo por su causa. Sin embargo, los escritos y tests que nos invitan a examinarnos y a descubrir qué tipo de personas somos, resultan siempre atractivos. Ustedes, ¿con cuántas señales se identificaron?

La semana pasada tuve que hacer una reservación de emergencia en un hotel de Cancún centro. Podría pensarse que se trató de una “emergencia” bastante agradable, pero lo cierto es que no fue así. Aclaro que el hotel no estuvo nada mal; lo desalentador fue la razón por la cual tuve que hacer ese precipitado viaje.

Mi hermano, junto con su esposa y su pequeño hijo, decidieron pasar unos días en este paradisíaco lugar, unas semanas antes de que iniciaran las fiestas decembrinas, pues como regalo navideño querían darle a su hijo la experiencia de conocer el mar, pero deseaban evitar las aglomeraciones y los elevados precios de las temporadas altas.

Todo iba de maravilla, pues eligieron el fin de semana posterior al último puente del año (el del 20 de noviembre, que en esta ocasión se pasó al 21); de esta forma, el hotel les tocó casi vacío, pues mucha gente había viajado el fin de semana anterior y la que no lo hizo, aguardaba las vacaciones de Navidad. Tenían la playa prácticamente para ellos solos y en los desayunos bufet o cuando pedían algo a la habitación, o en la alberca, los atendían como reyes, porque eran de los pocos huéspedes que se encontraban ahí.

Sin embargo, todo cambió el tercer día, cuando tuvieron que llevar a mi sobrino de emergencia a un hospital. El pequeño había probado un poco de camarones por primera vez y la experiencia culinaria no fue nada placentera, pues resultó alérgico al delicioso marisco. Afortunadamente, tanto los papás como el personal del hotel actuaron rápidamente y el asunto no pasó a mayores. Lo que sí vivieron mi hermano y mi cuñada fue un gran susto, al punto de que estaban emocionalmente agotados y me pidieron que los encontrara en el hospital, para acompañarlos mientras daban de alta a mi sobrino y luego, de regreso a casa.

Por supuesto que acudí y lo habría hecho con solo enterarme. Durante el vuelo me puse a pensar que percances de salud como ése podrían pasarle a cualquiera durante un viaje y que si no se tiene la capacidad de reaccionar a tiempo y controlar la situación, las cosas podrían terminar muy mal.

Hay enfermedades y accidentes que pueden prevenirse, mientras que otros nos toman por sorpresa. En cualquier caso, conviene que estemos preparados para enfrentar las emergencias, ya que esa preparación realmente salva vidas. Les comparto algunos tips para que se cuiden y cuiden a los suyos cuando viajen.

Adquirir un seguro médico

Podemos pensar que es demasiado costoso y que si somos precavidos, nada pasará. No obstante, si algo sucede y requerimos atención médica de emergencia, las consecuencias y los costos pueden ser más graves y elevados. Contratar un seguro de viaje es una excelente medida preventiva, independientemente de cuál sea el destino. Pero si el viaje es al extranjero, tener un seguro es prácticamente obligatorio; de hecho, algunos países pueden exigirlo para dar el ingreso y, en cualquier caso, lo mejor es estar cubierto.

Tener los números de emergencia del lugar que se visita

De nueva cuenta, es algo que no creemos necesitar, hasta que la emergencia se presenta. Y entonces, podemos perder tiempo vital mientras investigamos. Basta con descargar alguna guía de viaje actualizada del lugar al que viajamos y guardar los números de emergencia más importantes.

Llevar un botiquín de viaje

Aun cuando no se tenga una emergencia médica, pasar las vacaciones con malestares menores, como un resfriado o una indigestión, puede ser realmente incómodo. Además, lo sencillo puede volverse grave si no nos cuidamos debidamente. Para atender malestares simples, como un mareo, un dolor de cabeza o el inicio de una gripe, conviene llevar un pequeño botiquín con algunos analgésicos, antihistamínicos, antidiarreicos y algunas gasas o banditas. Por supuesto que si tú o algún familiar padecen una enfermedad crónica, que requiera medicación constante, debes asegurarte de que llevas los medicamentos y la receta contigo.

El pasado 14 de noviembre se conmemoró el Día Mundial de la Diabetes. La fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud en 1991 y coincide con el natalicio de Frederick Banting, el investigador y Premio Nobel de Medicina que descubrió la hormona de la insulina.

Como sucede con otras fechas especiales, relacionadas con temas médicos, el objetivo de instaurar un Día Mundial de la Diabetes es concientizar a toda la población acerca de las causas y los efectos de esta grave enfermedad, así como de la posibilidad de prevenirla, con ayuda de la buena alimentación y el ejercicio diario.

En países como México, la diabetes ya es considerada una epidemia, pues afecta a un alto porcentaje de la población. Lo peor es que muchas personas ni siquiera saben que la padecen, pues en sus etapas tempranas, la diabetes no produce síntomas evidentes. Sólo hasta que se presentan condiciones más severas, como problemas circulatorios o la necesidad de practicar una operación de cataratas, es cuando los pacientes descubren que la enfermedad que los alertó es, en realidad, una complicación de la diabetes.

Mantener un peso saludable, llevar una dieta balanceada y practicar al menos 30 minutos diarios del ejercicio que se prefiera, son las claves para prevenir la diabetes. A ello deben sumarse las revisiones médicas de carácter preventivo, especialmente si se tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

También hay que estar atentos a las señales que brinda nuestro cuerpo. Si bien, como ya mencionamos, la diabetes no causa grandes molestias en sus primeras etapas, existen algunas señales que pueden alertarnos.

Si tienes alguno o varios de los siguientes síntomas, no te alarmes pensando que ya padeces diabetes, pero sí acude con tu médico para que juntos determinen las causas, descarten ésa u otras enfermedades y definan un plan de tratamiento, en caso necesario.

Necesidad frecuente de orinar

Ante el exceso de azúcar en la sangre que provocan algunos tipos de diabetes, el organismo busca medios para eliminarlo. Uno de ellos es la orina. Las personas con diabetes pueden notar un incremento en la frecuencia con la que van al baño e incluso es posible que necesiten hacerlo varias veces durante la noche.

Sed excesiva

Es un síntoma relacionado con el anterior. Al perder líquidos a través de la orina, el cuerpo se deshidrata y envía la señal de la sed para recuperarse. Si sientes más sed de lo normal, aun cuando no hayas incrementado tu actividad física, es importante comentarlo con el médico.

Sensación de fatiga durante todo el día

El organismo hace un gran esfuerzo en su intento por combatir el exceso de azúcar. Por tanto, las personas con diabetes pueden sentirse fatigadas aunque no estén más activas de lo normal y a pesar de dormir bien por las noches.

Dificultad para cicatrizar las heridas

Aunque la glucosa es uno de los componentes principales de las células, cuando hay deficiencias de insulina, como en el caso de ciertos tipos de diabetes, la glucosa no se distribuye adecuadamente y los tejidos pueden perder su capacidad de regenerarse. Por ello es que hasta la más pequeña herida puede tardar en sanar y agravarse en una persona con diabetes.

Visión borrosa

Una de las consecuencias más graves de la diabetes es el daño a la retina, que puede provocar ceguera. Pero aun antes de llegar a esa condición tan grave, el exceso de azúcar puede hacer que se presenten problemas en la visión o que se agraven condiciones ya existentes.

Como ya mencionamos, el que se presenten uno o varios de estos síntomas no es una prueba contundente de que se tiene diabetes, pero sí una razón suficiente para ir al médico. La prevención es nuestra mejor arma para combatir una de las enfermedades con mayor índice de mortalidad hoy en día.

Desde que comenzamos a planear la llegada de un hijo, una de las primeras cosas por las que nos preocupamos es la recámara del bebé. Además de la emoción que supone el comenzar a decorar un espacio exclusivo para él o ella, experimentamos también ciertas preocupaciones, pues lo más importante es garantizar que dicho espacio le brinde toda la protección y seguridad que necesita.

Lo anterior puede llevarnos a comprar toda clase de artículos que las tiendas nos presentan como indispensables para el cuarto del bebé, pero que al ponerlos a prueba resultan no ser prácticos ni útiles. En el extremo opuesto, hay quienes contienen sus planes más creativos, por temor a que las pinturas, materiales o artículos perjudiquen al bebé de alguna forma, y se contentan con un estilo minimalista, que a veces puede resultar un tanto frío.

Para que disfrutes de crear el ambiente que has soñado en el cuarto de tus hijos, sin saturarlo ni gastar en exceso, te presentamos nuestras recomendaciones para una recámara ideal, según la edad de los pequeños.

Recién nacidos

Al preparar la llegada del bebé a casa y durante los primeros meses, sí que conviene implementar un estilo minimalista, aunque sin prescindir por completo los detalles. Por minimalista, nos referimos a incluir únicamente los muebles y accesorios necesarios, como son la cuna, el armario para la ropa, una mesa para cambiar y vestir al bebé, un sillón cómodo, para que mamá o papá se sienten a cuidarlo, y un móvil, por ejemplo, para estimular sus sentidos.

No es recomendable colocar demasiados adornos y juguetes, porque además de que el bebé no podrá apreciarlos demasiado, acumularán polvo, que puede propiciar alergias. En lo que sí puedes esmerarte es en el decorado de las paredes, ya sea pintando algún paisaje o colocando cenefas decorativas. Sólo cuida que las pinturas estén libres de plomo y sustancias tóxicas y que todo quede listo de preferencia dos meses antes de la llegada del bebé, para que esté completamente seco y libre de olores.

Recuerda también que todos los accesorios que vayan a estar en contacto con el bebé, como sábanas, colchones, mantas y, por supuesto, su ropita, deben ser de telas naturales e hipoalergénicas.

Bebés de seis meses a dos años

Cuando los bebés comienzan a desarrollar e incrementar sus capacidades motrices –desde que comienzan a enderezarse hasta que gatean y dan sus primeros pasos-, es fundamental implementar medidas de seguridad. Esto va desde subir o cambiar los barandales de la cuna, hasta colocar protectores en todos los enchufes (tanto de la recámara del bebé como de toda la casa, pues no sabes hasta dónde podría llegar). También hay que cuidar que objetos pequeños, que pueda llevarse a la boca, estén fuera de su alcance.

En cuanto a muebles y accesorios, lo más conveniente es proporcionarle juguetes adecuados y seguros para su edad, que le ayuden a desarrollar sus sentidos y habilidades. También puedes pensar en un “corralito”, para que esté seguro y entretenido.

A partir de los tres años

Conforme tu hijo crezca y desarrolle su independencia, también podrá contribuir a la ambientación y el decorado de su espacio. A partir de los tres años necesitará una cama, un armario más grande para su ropa, una caja para sus juguetes y tal vez un pequeño escritorio y silla para que comience a dibujar. Más adelante puedes colocar un pequeño librero o estantería y lo que a tu hijo se le ocurra para sentirse más cómodo y seguro.

Para que la recámara sea un espacio dedicado al descanso, es conveniente que inculques ciertos hábitos en los niños desde que son pequeños. Por ejemplo, evita que se acostumbren a tener televisión o computadora en la recámara, pues además de que los distraen, dichos aparatos emiten energía aunque estén apagados y se ha demostrado que ésta interfiere con el sueño. Cuida que la iluminación sea suave; también puedes colocar una pequeña lámpara en la mesita de noche. La temperatura de la recámara no debe ser ni muy elevada ni muy baja y preferentemente, la habitación debe estar aislada de ruidos y luces provenientes del exterior.

La semana pasada fue la última clase de mis Diplomados para Médicos Generales 2016, unos cursos que tomo cada año para poner al día mis conocimientos, pues en esta profesión, actualizarse realmente es asunto de vida o muerte.

En esa última clase se habló de las enfermedades con mayor incidencia entre la población mexicana y como bien sabemos, la diabetes ocupa uno de los primeros lugares. Lo anterior se debe, entre otras cosas, al sobrepeso u obesidad que padecen millones de personas, debido a la mala alimentación y al sedentarismo.

Es lamentable que en un país con tanta riqueza alimentaria, como lo es México, y con una gastronomía de ingredientes tan variados y nutritivos, estemos abrumados por lo que ya prácticamente es una epidemia de sobrepeso. Y no sólo es que hayamos abandonado un poco nuestros guisos tradicionales en favor de la comida rápida de influencia estadounidense, sino que el exceso de trabajo no deja tiempo para preparar los alimentos en casa. De esta forma, el comer “chatarra” ya no es un capricho que nos concedemos de vez en cuando, sino algo de todos los días.

La falta de tiempo también nos ha hecho reincidir en el sedentarismo. Pasamos horas en el tráfico y ya sea que vayamos sentados en el coche, o sentados, de pie o como podamos acomodarnos en el transporte público, la constante es que estamos inmóviles. Buena parte de los empleos consisten en pasar varias horas más sentado, o de pie, en el lugar de trabajo. Y al final de la jornada, el camino de vuelta a casa es, más o menos, igual de inactivo.

Pero si bien es comprensible que nuestro actual ritmo de vida nos lleve a desarrollar dinámicas muy poco saludables, con esto no quiero decir que los malos hábitos sean inevitables y que la prevención de las enfermedades sea imposible. Todo lo contrario, con organización y esfuerzo lograremos darnos tiempo para cuidarnos, comer sanamente y ejercitarnos aunque sea un poco.

En esta ocasión quiero referirme específicamente a lo que podemos hacer para cuidar nuestra salud en esta temporada de fiesta. Solemos bromear con la idea de que diciembre es el mes para darle gusto al cuerpo y al paladar en las fiestas de Navidad y Año Nuevo; total, ya en enero nos pondremos a dieta.

Sin embargo, no cuesta mucho el mantener los buenos hábitos durante el mes, sin dejar de darnos un gusto en los días festivos. Así la cuesta de enero no será tan difícil, por lo menos en lo que a la nutrición se refiere.

Aquí algunos consejos:

  • No abandones tu rutina de ejercicios y si no tienes una, aprovecha los días en que el trabajo se aligera para empezarla. Sí, salir a correr o a caminar en un día invernal no es lo que más se antoja, pero haz un esfuerzo; una vez que te acostumbres, no sentirás tanto el frío.
  • Lleva una dieta balanceada; incrementa el consumo de frutas y verduras con vitamina C y modérate con las grasas y azúcares al cocinar para las fiestas.
  • Balancea tus comidas del día; si sabes que en la comida o cena comerás más grasas o dulces de lo normal (lo cual sucede, sobre todo, cuando no eres tú quien prepara la comida), desayuna o almuerza con moderación. Y cuidado con la idea de no desayunar o comer, para darte un atracón durante las fiestas. Esto sólo provocará que comas en exceso, especialmente lo que se debe moderar (grasas, carbohidratos y azúcares). Mejor consume refrigerios ligeros, ricos en vitaminas, proteínas y fibra. Así no morirás de hambre y disfrutarás de la fiesta con moderación.
  • Modérate también con el consumo de alcohol. Ya sabemos que en estas fechas se incrementan los accidentes causados por conducir en estado de ebriedad. Pero ésta no es la única forma en que abusar del alcohol puede perjudicar tu salud. Entre otras cosas, el exceso de alcohol puede provocar obesidad, debido al exceso de azúcares.

Esta idea de que “todo lo que afecta al cuerpo repercute a la mente” lo han tenido más que claro las antiguas civilizaciones orientales.

De ahí que la práctica de la meditación y el desarrollo de diversas técnicas provengan de estas culturas milenarias.

Tal es el caso de la filosofía, el arte, la metodología o la práctica del yoga. Para algunos es un arte para otros una técnica… en mi caso yo lo veo como una filosofía de vida.

Esto lo menciono porque el yoga no es solo el realizar técnicas extrañas o el hecho de hacer algún “deporte”, es toda una serie de pasos que te ayudan a trabajar con tu mente, cuerpo y espíritu.

En nuestro días al yoga ya se le ve de una forma diferente, incluso por la más moderna ciencia psicosomática porque tiene la gran facultad de realizar conexiones que existen en nuestro cuerpo junto con la mente y que se encuentran “apagadas”.

Estas conexiones son muy estrechas y de acuerdo al tipo de estímulo, es la reacción; por ello repito que “… todo aquello que afecta al cuerpo repercute en la mente ” y afecta también de forma inversa: “… todo aquello que altera la mente afecta al cuerpo”.

Es interesante observar que cuando de salud se trata, una de las recomendaciones que se hacen, ya sea de forma correctiva o preventiva es la de practicar un deporte por lo menos 30 minutos al día.

Entre las recomendaciones más usuales es la de caminar y es magnifica la recomendación, los seres humanos somos seres de movimiento y entre nuestras facultades es la de caminar, por lo tanto hay que hacer uso de esta facultad.

Ahora bien, si decides incluir en tu rutina la práctica del yoga entonces estarás incluyendo toda una ciencia de salud integral milenaria porque procura el bienestar real del cuerpo, la mente; el comportamiento que caracteriza a la verdadera salud, que en definitiva no es sólo ausencia de enfermedad.

Por lo anterior, no es raro ni suena petulante decir que el yoga es considerado desde la antigüedad como la primera “medicina” natural del mundo.

Al realizar su práctica de forma constante, respetando tu cuerpo y sus tiempos estarás aportando a tu salud recursos preventivos, terapéuticos y recuperativos.

En el tema de la elevación espiritual, debemos decir que nada tiene que ver con temas religiosos, cada prácticamente es libre de creer lo que quiera y se respetan sus creencias.

En cambio lo que han buscado los yoguis es conectar la mente con el cuerpo canalizando de la mejor forma las energías y funciones para que trabajen de forma armónica a esto es lo que llaman “elevación espiritual”.

Cuando recién llegué a mi nuevo centro de Yoga en Polanco y ví en la clase a personas que llevan ya un buen camino recorrido, observé cómo logran llevar su cuerpo a posiciones que en esos momentos para mí resultaron complejas.

Y eso es justamente lo que hace del yoga un arte, porque no se busca brindarle culto al cuerpo para que realice “acrobacias o contorsiones”.

Lo que se busca con la práctica constante es el trabajar minuciosamente para desplegar las potencias más reveladoras de la mente apoyándose del cuerpo, por lo que al final, cada postura se convierte sustancialmente en una práctica de yoga mental.

Ahora bien, si por alguna razón no has encontrado el tiempo para realizar ejercicio o no has considerado implementarlo en tu vida, solo lee el siguiente dato: “… cerca del 70% de los trastornos que padecemos son de carácter psicosomático”.

¿Observas la importancia de moverte? Cuando se comprende que el realizar ejercicio junto con el cuidado de la mente buscando reeducarlos con buenas conexiones en ambos sentidos obtenemos una vida equilibrada y eso es justamente el objetivo del yoga. ¿Te animas a practicarlo?