¿Señales de inteligencia?

Pasé la mañana en internet, en busca de información acerca de la Stadium Chair Company. Como el nombre lo indica, se trata de una compañía que fabrica y vende asientos para estadios y como pienso enviar mi curriculum para solicitar una vacante laboral, decidí adquirir un poco más de contexto, para cuando llegue el momento de la entrevista.

Como hago habitualmente cuando me conecto, en virtud de algo que bien podría calificarse como déficit de atención, abrí varias páginas de mi navegador; una para revisar mi correo electrónico; otra para buscar información de la compañía y una más para leer las noticias.

Fue así como di con un artículo que me inspiró una seductora idea; tal vez debería olvidarme del trabajo en la empresa de muebles para estadios, o en cualquier otra compañía, y emprender un negocio propio. La ocurrencia brillante, que me traerá fama y fortuna, no tardará en llegar pues, según lo expuesto en la nota a la que me refiero, soy un genio.

Me explico. El artículo trataba de las señales que permiten identificar a una persona con inteligencia sobresaliente, sin necesidad de pruebas para medir aspectos como el coeficiente intelectual. Se mencionaban cinco indicadores y conforme avanzaba en la lectura, me daba cuenta de que los tengo todos.

Se los explico:

La primogenitura

Según el artículo, un estudio que se llevó  cabo en la Universidad de Leipzig, Alemania, y en el que se analizó a niños de distintas edades y nacionalidades, comprobó que los primogénitos mostraban un mayor desarrollo de las facultades intelectuales, así como mejores capacidades para resolver problemas.

Pues bien, yo no sólo soy el primer hijo, sino el único, que debe ser algo así como primogénito a la enésima potencia, ¿no?

La formación musical

Mucho se ha discutido y cuestionado la hipótesis de que la música, en especial la clásica, vuelva más inteligentes a los niños que la escuchan. Pero lo que sí está comprobado es que las personas que se inician en este bello arte desarrollan áreas del cerebro que en los analfabetos musicales no dan señales de vida. También adquieren habilidades cognitivas que les dan una aproximación distinta para considerar los acontecimientos y solucionar los problemas.

Yo no falté a una sola clase de música en la primaria y logré una interpretación más que aceptable del “Himno a la alegría” en la flauta.

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Las preocupaciones

Todos las tenemos, en efecto, pero si éstas ocupan cada minuto de nuestras vidas, tal vez no sea por un padecimiento que deba tratarse con ansiolíticos, sino debido a una capacidad de empatía digna de seres superiores.

¿Qué les puedo decir al respecto? Si por algo me apodan “El Angustias”.

El alcoholismo… digo, el gusto por la bebida

Pues sí, a más de los conocidos casos de artistas y científicos que también destacaban en su capacidad para ingerir alcohol (recuérdese a Sócrates y su fama de no parecer borracho, por más que bebiera), un estudio que comenzó en 1958 siguió la trayectoria de un grupo de niños que a los 11 años tenían un coeficiente intelectual superior al promedio. Con el paso del tiempo, se comprobó que esos brillantes jóvenes crecieron para convertirse en animados catadores de bebidas.

Me limitaré a palomear el requisito.

Los gatos

En otras de mis travesías por el ciberespacio he leído artículos acerca de las cualidades que distinguen a las personas amantes de los perros de aquéllas que prefieren a los gatos. El caso es que según la nota que hoy leí, lo anterior también podría indicar la superioridad intelectual de quienes se decantan por los felinos. Mientras que los amigos de los perros suelen ser personas que prefieren las actividades al aire libre y gustan de socializar, la gente de gatos es introvertida y gusta de actividades que enaltecen el espíritu, como pasar la tarde leyendo, con todo y gato en el regazo.

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En este punto, he de confesar que yo tengo un perro… No obstante, es más limpio que un gato, tan antisocial como yo y probablemente ame los libros, pues ya me ha deshojado varios.

Aclaro, estimados lectores, que si bien la nota me divirtió, todavía no estoy tan loco como para renunciar a una posibilidad de trabajo por su causa. Sin embargo, los escritos y tests que nos invitan a examinarnos y a descubrir qué tipo de personas somos, resultan siempre atractivos. Ustedes, ¿con cuántas señales se identificaron?