Mes: enero 2017

Pasé la mañana en internet, en busca de información acerca de la Stadium Chair Company. Como el nombre lo indica, se trata de una compañía que fabrica y vende asientos para estadios y como pienso enviar mi curriculum para solicitar una vacante laboral, decidí adquirir un poco más de contexto, para cuando llegue el momento de la entrevista.

Como hago habitualmente cuando me conecto, en virtud de algo que bien podría calificarse como déficit de atención, abrí varias páginas de mi navegador; una para revisar mi correo electrónico; otra para buscar información de la compañía y una más para leer las noticias.

Fue así como di con un artículo que me inspiró una seductora idea; tal vez debería olvidarme del trabajo en la empresa de muebles para estadios, o en cualquier otra compañía, y emprender un negocio propio. La ocurrencia brillante, que me traerá fama y fortuna, no tardará en llegar pues, según lo expuesto en la nota a la que me refiero, soy un genio.

Me explico. El artículo trataba de las señales que permiten identificar a una persona con inteligencia sobresaliente, sin necesidad de pruebas para medir aspectos como el coeficiente intelectual. Se mencionaban cinco indicadores y conforme avanzaba en la lectura, me daba cuenta de que los tengo todos.

Se los explico:

La primogenitura

Según el artículo, un estudio que se llevó  cabo en la Universidad de Leipzig, Alemania, y en el que se analizó a niños de distintas edades y nacionalidades, comprobó que los primogénitos mostraban un mayor desarrollo de las facultades intelectuales, así como mejores capacidades para resolver problemas.

Pues bien, yo no sólo soy el primer hijo, sino el único, que debe ser algo así como primogénito a la enésima potencia, ¿no?

La formación musical

Mucho se ha discutido y cuestionado la hipótesis de que la música, en especial la clásica, vuelva más inteligentes a los niños que la escuchan. Pero lo que sí está comprobado es que las personas que se inician en este bello arte desarrollan áreas del cerebro que en los analfabetos musicales no dan señales de vida. También adquieren habilidades cognitivas que les dan una aproximación distinta para considerar los acontecimientos y solucionar los problemas.

Yo no falté a una sola clase de música en la primaria y logré una interpretación más que aceptable del “Himno a la alegría” en la flauta.

Las preocupaciones

Todos las tenemos, en efecto, pero si éstas ocupan cada minuto de nuestras vidas, tal vez no sea por un padecimiento que deba tratarse con ansiolíticos, sino debido a una capacidad de empatía digna de seres superiores.

¿Qué les puedo decir al respecto? Si por algo me apodan “El Angustias”.

El alcoholismo… digo, el gusto por la bebida

Pues sí, a más de los conocidos casos de artistas y científicos que también destacaban en su capacidad para ingerir alcohol (recuérdese a Sócrates y su fama de no parecer borracho, por más que bebiera), un estudio que comenzó en 1958 siguió la trayectoria de un grupo de niños que a los 11 años tenían un coeficiente intelectual superior al promedio. Con el paso del tiempo, se comprobó que esos brillantes jóvenes crecieron para convertirse en animados catadores de bebidas.

Me limitaré a palomear el requisito.

Los gatos

En otras de mis travesías por el ciberespacio he leído artículos acerca de las cualidades que distinguen a las personas amantes de los perros de aquéllas que prefieren a los gatos. El caso es que según la nota que hoy leí, lo anterior también podría indicar la superioridad intelectual de quienes se decantan por los felinos. Mientras que los amigos de los perros suelen ser personas que prefieren las actividades al aire libre y gustan de socializar, la gente de gatos es introvertida y gusta de actividades que enaltecen el espíritu, como pasar la tarde leyendo, con todo y gato en el regazo.

En este punto, he de confesar que yo tengo un perro… No obstante, es más limpio que un gato, tan antisocial como yo y probablemente ame los libros, pues ya me ha deshojado varios.

Aclaro, estimados lectores, que si bien la nota me divirtió, todavía no estoy tan loco como para renunciar a una posibilidad de trabajo por su causa. Sin embargo, los escritos y tests que nos invitan a examinarnos y a descubrir qué tipo de personas somos, resultan siempre atractivos. Ustedes, ¿con cuántas señales se identificaron?

La semana pasada tuve que hacer una reservación de emergencia en un hotel de Cancún centro. Podría pensarse que se trató de una “emergencia” bastante agradable, pero lo cierto es que no fue así. Aclaro que el hotel no estuvo nada mal; lo desalentador fue la razón por la cual tuve que hacer ese precipitado viaje.

Mi hermano, junto con su esposa y su pequeño hijo, decidieron pasar unos días en este paradisíaco lugar, unas semanas antes de que iniciaran las fiestas decembrinas, pues como regalo navideño querían darle a su hijo la experiencia de conocer el mar, pero deseaban evitar las aglomeraciones y los elevados precios de las temporadas altas.

Todo iba de maravilla, pues eligieron el fin de semana posterior al último puente del año (el del 20 de noviembre, que en esta ocasión se pasó al 21); de esta forma, el hotel les tocó casi vacío, pues mucha gente había viajado el fin de semana anterior y la que no lo hizo, aguardaba las vacaciones de Navidad. Tenían la playa prácticamente para ellos solos y en los desayunos bufet o cuando pedían algo a la habitación, o en la alberca, los atendían como reyes, porque eran de los pocos huéspedes que se encontraban ahí.

Sin embargo, todo cambió el tercer día, cuando tuvieron que llevar a mi sobrino de emergencia a un hospital. El pequeño había probado un poco de camarones por primera vez y la experiencia culinaria no fue nada placentera, pues resultó alérgico al delicioso marisco. Afortunadamente, tanto los papás como el personal del hotel actuaron rápidamente y el asunto no pasó a mayores. Lo que sí vivieron mi hermano y mi cuñada fue un gran susto, al punto de que estaban emocionalmente agotados y me pidieron que los encontrara en el hospital, para acompañarlos mientras daban de alta a mi sobrino y luego, de regreso a casa.

Por supuesto que acudí y lo habría hecho con solo enterarme. Durante el vuelo me puse a pensar que percances de salud como ése podrían pasarle a cualquiera durante un viaje y que si no se tiene la capacidad de reaccionar a tiempo y controlar la situación, las cosas podrían terminar muy mal.

Hay enfermedades y accidentes que pueden prevenirse, mientras que otros nos toman por sorpresa. En cualquier caso, conviene que estemos preparados para enfrentar las emergencias, ya que esa preparación realmente salva vidas. Les comparto algunos tips para que se cuiden y cuiden a los suyos cuando viajen.

Adquirir un seguro médico

Podemos pensar que es demasiado costoso y que si somos precavidos, nada pasará. No obstante, si algo sucede y requerimos atención médica de emergencia, las consecuencias y los costos pueden ser más graves y elevados. Contratar un seguro de viaje es una excelente medida preventiva, independientemente de cuál sea el destino. Pero si el viaje es al extranjero, tener un seguro es prácticamente obligatorio; de hecho, algunos países pueden exigirlo para dar el ingreso y, en cualquier caso, lo mejor es estar cubierto.

Tener los números de emergencia del lugar que se visita

De nueva cuenta, es algo que no creemos necesitar, hasta que la emergencia se presenta. Y entonces, podemos perder tiempo vital mientras investigamos. Basta con descargar alguna guía de viaje actualizada del lugar al que viajamos y guardar los números de emergencia más importantes.

Llevar un botiquín de viaje

Aun cuando no se tenga una emergencia médica, pasar las vacaciones con malestares menores, como un resfriado o una indigestión, puede ser realmente incómodo. Además, lo sencillo puede volverse grave si no nos cuidamos debidamente. Para atender malestares simples, como un mareo, un dolor de cabeza o el inicio de una gripe, conviene llevar un pequeño botiquín con algunos analgésicos, antihistamínicos, antidiarreicos y algunas gasas o banditas. Por supuesto que si tú o algún familiar padecen una enfermedad crónica, que requiera medicación constante, debes asegurarte de que llevas los medicamentos y la receta contigo.

El pasado 14 de noviembre se conmemoró el Día Mundial de la Diabetes. La fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud en 1991 y coincide con el natalicio de Frederick Banting, el investigador y Premio Nobel de Medicina que descubrió la hormona de la insulina.

Como sucede con otras fechas especiales, relacionadas con temas médicos, el objetivo de instaurar un Día Mundial de la Diabetes es concientizar a toda la población acerca de las causas y los efectos de esta grave enfermedad, así como de la posibilidad de prevenirla, con ayuda de la buena alimentación y el ejercicio diario.

En países como México, la diabetes ya es considerada una epidemia, pues afecta a un alto porcentaje de la población. Lo peor es que muchas personas ni siquiera saben que la padecen, pues en sus etapas tempranas, la diabetes no produce síntomas evidentes. Sólo hasta que se presentan condiciones más severas, como problemas circulatorios o la necesidad de practicar una operación de cataratas, es cuando los pacientes descubren que la enfermedad que los alertó es, en realidad, una complicación de la diabetes.

Mantener un peso saludable, llevar una dieta balanceada y practicar al menos 30 minutos diarios del ejercicio que se prefiera, son las claves para prevenir la diabetes. A ello deben sumarse las revisiones médicas de carácter preventivo, especialmente si se tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.

También hay que estar atentos a las señales que brinda nuestro cuerpo. Si bien, como ya mencionamos, la diabetes no causa grandes molestias en sus primeras etapas, existen algunas señales que pueden alertarnos.

Si tienes alguno o varios de los siguientes síntomas, no te alarmes pensando que ya padeces diabetes, pero sí acude con tu médico para que juntos determinen las causas, descarten ésa u otras enfermedades y definan un plan de tratamiento, en caso necesario.

Necesidad frecuente de orinar

Ante el exceso de azúcar en la sangre que provocan algunos tipos de diabetes, el organismo busca medios para eliminarlo. Uno de ellos es la orina. Las personas con diabetes pueden notar un incremento en la frecuencia con la que van al baño e incluso es posible que necesiten hacerlo varias veces durante la noche.

Sed excesiva

Es un síntoma relacionado con el anterior. Al perder líquidos a través de la orina, el cuerpo se deshidrata y envía la señal de la sed para recuperarse. Si sientes más sed de lo normal, aun cuando no hayas incrementado tu actividad física, es importante comentarlo con el médico.

Sensación de fatiga durante todo el día

El organismo hace un gran esfuerzo en su intento por combatir el exceso de azúcar. Por tanto, las personas con diabetes pueden sentirse fatigadas aunque no estén más activas de lo normal y a pesar de dormir bien por las noches.

Dificultad para cicatrizar las heridas

Aunque la glucosa es uno de los componentes principales de las células, cuando hay deficiencias de insulina, como en el caso de ciertos tipos de diabetes, la glucosa no se distribuye adecuadamente y los tejidos pueden perder su capacidad de regenerarse. Por ello es que hasta la más pequeña herida puede tardar en sanar y agravarse en una persona con diabetes.

Visión borrosa

Una de las consecuencias más graves de la diabetes es el daño a la retina, que puede provocar ceguera. Pero aun antes de llegar a esa condición tan grave, el exceso de azúcar puede hacer que se presenten problemas en la visión o que se agraven condiciones ya existentes.

Como ya mencionamos, el que se presenten uno o varios de estos síntomas no es una prueba contundente de que se tiene diabetes, pero sí una razón suficiente para ir al médico. La prevención es nuestra mejor arma para combatir una de las enfermedades con mayor índice de mortalidad hoy en día.